Un poco de cada uno

12 03 2010

No sé si han visto la nueva campaña publicitaria de las Cámaras de Comercio, seguro que sí porque está en todos los medios de comunicación (arriba se puede ver entera). La vi cuando se estrenó y me gustó. Y cada vez que la veo me gusta más, porque creo que el optimismo siempre es bueno, mucho más cuando se trata de mostrar que las cosas pueden ser de otra manera.

La idea es buena, intentar impregnar a la gente de optimismo, de confianza, y sobre todo de esperanza, que buena falta hace. El derrotismo y el pesimismo no sirven para nada. Eso sólo ayuda a no pensar con claridad, a que nos hundamos mucho más, y que seamos incapaces de buscar soluciones. Sé que a mucha gente no le ha gustado la campaña, y que ha levantado muchas ampollas en las últimas semanas. En facebook hay hasta dos  contra-campañas, Esto deberían arreglarlo los que lo jodieron.com; y Esto deberían arreglarlo mayormente, los que lo jodieron .org. Pero creo que  se juzga la campaña de forma injusta porque no se han entendido todavía dos cosas importantes.

La primera es que todos tenemos la culpa, sí todos; le moleste a quien le moleste. Los bancos iniciaron todo, sí; que el actual gobierno no es el mejor que podríamos tener, y que comete errores, también es cierto. Pero no olvidemos una cosa, somos parte del sistema.  Nosotros vendimos casas por encima de su precio real, nosotros fuimos los mismos que especulamos. Todos nosotros, también, aceptamos comprar una casa que valía 16 millones por 50 millones.  Y  lo que es peor, todos nosotros fuimos al banco para entramparnos y pedir créditos, fueran los que fueran. Todos hemos vivido estos años por encima de nuestras posibilidades; y eso al final se paga de una forma u otra.  El consumidor es una pieza fundamental del sistema capitalismo, que ahora ha demostrado tener sus huecos.

Cuando todo va mal es fácil cargar el muerto a los bancos y al gobierno. Pero,  ya había quien no podía y tenía dos casas con hipotecas, una de ellas preparada para venderla; otra casa más rentando en alquiler; dos coches, dos niños y gastaba en exceso. Eso, también, es pecar en exceso. España no era Alemania aunque había quien lo se lo creyó. Lo grave es que en Berlín ya sabían que pasaría; y lo advirtieron, pero es mejor hacerseel sueco”.

Y la segunda es la que más me molesta. Creo que la gente no ha entendido un mensaje que implica, también, Esto sólo lo arreglamos entre todos.  Se trata del espíritu de sacrificio y de la voluntad de trabajar todos juntos para salir de la crisis. Es decir, que hay que remar todos juntos y en la misma dirección, aunque moleste que nos pidan más sacrificio y arrimar el hombro más. Piensen en Estados Unidos tras la crisis del 29; o sin ir más lejos miren  la  Alemania que quedó tras la Segunda Guerra Mundial y como se recuperaron. Sí, hubo un buen gobierno, hubo debate  y recibieron ayudas, pero jamás lo habrían conseguido sin el ánimo trabajador de los alemanes. Tampoco sin su fe ciega en la recuperación. Uno no puede alegrarse de formar parte de un buen equipo en la victoria y querer abandonarlo en la derrota. Ellos lo captaron rápido, hay que ser coherentes. Eso es lo que nos están pidiendo ahora, precisamente. Por desgracia aquí nunca nos caracterizamos por eso. No sé qué piensan ustedes, pero así es como yo lo veo.  En fin… ya me dirán.








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