Berlín, símbolo de la diversidad

11 09 2009
Vista de la Catedral de Berlín y la torre de la televisión

Vista de la Catedral de Berlín y la torre de la televisión

 

F.J. SÁNCHEZ JAÉN

Berlín es un universo aparte. Cuando uno camina por esa ciudad, que todos creen en su mente fría  y seria, tiene la sensación de que el pasado le susurra al oído, y así, encuentra ante sus ojos las claves para comprender el siglo XX. Falta tiempo para retener tanta información y en cada esquina se descubre algo.  En Berlín historia, presente y  futuro se tocan con la punta de los dedos. Allí, las heridas del ayer se reconcilian con el hoy.  Por eso la capital alemana fue galardonada ayer con el Príncipe de Asturias a la Concordia 2009.  

Es increíble como todo se relaciona entre sí. Desde El Reischtag, Bajo Los Lirios, La Puerta de Brandemburgo pasando por la Torre de la Televisión, El Muro, el Check Point Charlie, Postdam Platz hasta llegar al Museo del Holocausto, al Monumento a los judíos o al Estadio Olímpico del 1936.  Lo que queda de otros tiempos se funde con la modernidad. Y los contrastes entre dos formas de vida totalmente distintas, también, enriquecen.  En fin… que se puede decir de una ciudad en la que los Appelman paran el tráfico desde los semáforos.  Me encanta que no oculten su historia, por lo menos en Berlín. Porque en otras ciudades de Alemania los recuerdos son más discretos. Si vale, los símbolos nazis están prohibidos. Pero, es cosa totalmente lógica. Eso no cabe en una democracia; y además, no ha que animar determinado tipo de ideas.

Al pasear por Berlín se descubre una ciudad que ha andado inmersa en el cogollo de los tres grandes conflictos que han configurado el mundo. Desde el nacimiento del nazismo pasando por la Primera y Segunda Guerra Mundial hasta la Guerra Fría. Y es curioso como de un pasado tan trágico y negro se ha convertido un símbolo de la diversidad. Me fascina como lo multicultural, la tolerancia y el sentido común se unen. Resulta interesante ver como la libertad de expresión, en forma de pintadas, se ha hecho con el Muro, una de las mayores huellas de la intolerancia. Más aun saber que la ciudad es un icono para la cultura gay. Te puedes encontrar de todo en un mismo vagón de metro o en un pub y no pasa absolutamente nada. Aprenden de todos porque es otra forma de entender el mundo.  

Este Príncipe de Asturias no podría ser mejor dado. Mucho más, cuando este año se conmemora el XX Aniversario de la caída del Muro de Berlín.  Es una lástima que por aquí nadie tome nota ni aprenda de buenos ejemplos. 








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