
F.J. SÁNCHEZ JAÉN
Regresé a Sevilla para hacer los exámenes de septiembre. La ciudad como siempre, salvo por las ciento y pico calles que sufren cortes por obras; pero eso es caso a parte. La cosa es que me temo, que a partir de este nuevo curso, los pícaros y tunantes tendrán que buscar una nueva forma de conseguir siete viajes gratis en el Tussam. Porque el bonobús de toda la vida, el verde, lo han quitado. Así, lo de cinta adhesiva ya no vale, salvo con el que tiene transbordo, por ahora. Un problema para aquellos que apañaban el bonobús. Nunca lo he hecho, no por nada, sino más bien por vagancia. Pero he de reconocer que quién lo hace tiene todo el arte. Desde luego, entiendo los motivos, sobre todo, por su precio que tiene la tendencia de aumentar cada año.
Fue curiosa la sorpresa, cuando la quiosquera me explicó que sólo había bono con transbordo. Vamos que había que pagar 7,30 euros más o menos. Todo, porque dentro de un tiempo, que no me especificó, en Sevilla desembarcará la tarjeta monedero a modo de bonobús. Por lo visto, la tarjeta se podrá recargar por internet. En verdad no es nuevo, la noticia ya se conocía en abril, pero ahora se materializará del todo. Lo reconozco, el sistema es bueno; y es práctico, cómodo y útil. Sólo me preocupa una cosa, que vuelva a subir el precio. Espero que no ocurra, pero la experiencia dice que pasará. Claro, porque las paradas de regulación de 10 a 15 minutos en la Isla de La Cartuja, antes en Barqueta; los transportes abarrotados o fuera de servicio, que pasan uno detrás de otro; y el tiempo que tardan en llegar hay que pagarlos. Si no gusta, siempre queda la bici o ir andando.
Por suerte, la necesidad agudiza el ingenio y, como en todo, hay que gente que se preocupa por los demás. Estoy ansioso por ver qué sistema y técnica pirata se utilizará para viajar gratis en el Tussam. En fin… ya nos enteraremos todos. Seguro, que el método no defraudará.