Se supone que en periodismo no se puede manipular las fotografías que se toman, porque tienen que transmitir veracidad y sobre todo, ser integras. Vamos, mostrar la realidad tal y como es. Cosa muy distinta es cómo componga la instantánea el fotoperiodista. Pero, parece que hay medios a los que el asunto no les convence. ¿En qué quedamos? ¿Cuál es el criterio que vale?
El último ejemplo de este tipo de manipulación es del diario El Mundo. El pasado lunes el rotativo publicó en portada una fotografía del mitin del PSOE en Rodiezmo (León), en la que aparece El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, escoltado por José Angel Fernández Villa, líder del sindicato minero de UGT, Alfonso Guerra (a la izquierda); y Leire Pajín y Bibiano Aído (a la derecha) que cantan con el puño en alto La Internacional. El caso es que tal foto no es una, sino que son dos y por tanto, la fotografía de la primera plana es un fotomontaje. Es cierto, que todos estuvieron juntos, pero no en la misma foto.
La agencia de noticias Reuters, a quien pertenece la foto, está molesta y así se lo ha hacho saber a Pedro J. Ramírez. Molesta porque la manipulación va en contra de las condiciones y del contrato que la agencia tiene con sus clientes y porque daña su imagen. De ahí, que esté estudiando si denuncia la manipulación de sus fotografías. Pero, dentro de todo esto hay que ir un poco más allá. Hay que detenerse en el contexto, en las relaciones paratextuales o intertextuales entre texto y fotografía. Es decir, en cómo se usa y para qué. Otro debate es la intención del que dispara. Quiero llegar a que un montaje, montaje es; pero es más denunciable si, como en este caso, se usa para denunciar o criticar algo. En esta ocasión, era para criticar la actitud del Partido Socialista y el gesto del puño en alto, que los socialistas del PSOE hacen, al cantar La Internacional.
En fin… Esto no es nada nuevo. Sé de alguno que otro realizado en una de las cabeceras con más historia y tradición en España. También, hubo un fotoperiodista que retocó la imagen de los cazas israelitas bombardeando El Líbano. Ya se sabe que en el periodismo hay de todo. En cuanto a mí, yo soy partidario del “hay que estar en el momento preciso a la hora justa” y si no se está pues mala suerte. No se monta una foto con otra para conseguir un efecto. Se busca la indicada, porque seguro que hay muchas. Para mí no hacía falta retocar nada, porque con las dos fotos se podía haber contado lo mismo. Eso sí, claro, se perdía la bonita foto de portada; porque el espacio siempre es un problema en periodismo.