F.J. SÁNCHEZ JAÉN
Arranca un nuevo curso político y promete enfrentamientos, como en la legislatura anterior, entre presidente del gobierno y líder de la oposición. La palabra más usada, como el anterior, será crisis. Sin embargo, guerra y Afganistán parecen estar peleadas porque por lo visto no puede ir juntas. Mejor dicho, provocan guerra entre el PSOE y el PP, a pesar de que ninguno está combatiendo en Herat, al menos que sepamos. Las tropas españolas si están allí. Eso es lo único que debería de importar.
No sé, pero nadie a habla claro. El gobierno no quiere casar Afganistán y guerra, parece que tiene miedo; y la oposición lo único que sabe decir es que en Afganistán las tropas están en guerra. No sé a quien creer. El caso es que la misión es diferente a la de Irak, ya que es de pacificación, reconstrucción y está bajo el paraguas de las Naciones Unidas y de la OTAN. Pero, para reconstruir hay que garantizar la seguridad, y para lo segundo hay que estar allí; y por tanto, los soldados españoles tienen que jugarse el pellejo, como los franceses, los alemanes y, por supuesto, los marines, entre otros.
No estamos en guerra, vale; pero para el caso estamos en una situación en la que para los talibánes somos el enemigo. No entienden de nacionalidades, sólo de invasores. Eso hay que asumirlo y de inmediato. Gobierno y oposición también. Así, que hay que empezar a tomar decisiones. Lo primero, saber ¿si la estrategia allí funciona o no? Después cuestiones como: ¿las tropas están cumpliendo su cometido?, ¿está la situación mejor que antes?, ¿hacen falta más tropas?, ¿hay que renovar el compromiso?, o ¿hay que irse?, etc. Preguntas para las que, de momento, no parece haber respuesta.
Por ahora sabemos que hoy el Consejo de Ministros aprobará el envío de más tropas españolas, unos doscientos soldados; que es posible retirarse de Afganistán en cinco años, tras haber instruido al ejército afgano; que Alemania quiere que dentro de 5 años sus tropas no estén en el país; y por último, que Obama está empeñado en enfangarse en una guerra, que él considera necesaria, que amenaza con convertirse en su Vietnam. Esperemos que los nuestros se decidan y pronto, porque es un gasto que puede salir caro (no sólo en dinero), y ahora más que nunca, que estamos en crisis.