Monteseirín es la portada de los periódicos del día en Sevilla; y no es para menos, porque no se presentará a la alcaldía en 2011. No se habla de otra cosa. Lo confirmo Griñán ayer, el mismo día que se ratifican las condenas para dos colaboradores del actual alcalde por las facturas falsas. Algunos ya están descorchando las botellas de champagne. Pero, era algo que se veía venir porque el actual regidor estaba demasiado desgastado.
Entre la ciudadanía transpira el deseo de un cambio; tres mandatos consecutivos desde 1999 ( y una sola victoria electoral) con bastantes medidas impopulares y varios escándalos han bastado para crear descontento entre los sevillanos. Sin embargo, creo que se le juzga por los errores (son unos cuantos), mucho más en Sevilla, una ciudad en la que todo el mundo quiere un aparcamiento debajo de su casa y reformar su baño, pero eso si, sin ver a ni un solo albañil por su piso. Como comprenderán eso se torna difícil. Está claro, a nadie le gustan los cambios, menos si producen trastornos. En esto el alcalde se la ha jugado, al intentar modernizar la ciudad. Ya le tocaba. Metro, Tranvía, Carril Bici, peatonalización del Centro, etc… Otra cosa es que no salga, al principio, como se desea. Pero desde luego, si por algunos fuera iríamos todavía en coches de caballos. El tiempo y la distancia irán arrojando otras opiniones sobre estos cambios que son positivos.
Así, se abre el debate. Por un lado, saber si el regidor terminará su mandato, o si directamente se optará un relevo. Y por otro lado queda saber quién será el sustituto de Monteseirín. No está claro si es Alfonso Gómez de Celis, delegado de Urbanismo u otro candidato como Juan Espadas. Todo se irá resolviendo tras el congreso socialista del 12 y 13 de marzo. Allí veremos quién manda; sí Griñán, que puede tomar el relevo de Chavés en Andalucía y prefiere a Celis, o el PSOE provincial que todavía no tiene claro candidato. Lo que sí esta realmente claro es que a partir de ahora comienza la carrera del partido hacia la alcaldía; y una marcha a contrarreloj para dar una vuelta a esa mala imagen de los sondeos.