El día que vi arder Troya

12 09 2009

F.J.SÁNCHEZ JAÉN

Hace 8 años desde que vi caer las Torres Gemelas. Parece mucho, pero no es nada. Menos, cuando todavía colea una guerra que fue consecuencia del atentado terrorista. Aquel 11-S es un día de los que se te quedan grabado en la memoria. Uno no termina de comprender lo que significa hasta que pasa el tiempo.  Era verano, estaba en Rota (Cádiz) y me quedaban tres días para regresar a Las Palmas. Lo vi todo almorzando a la hora de los informativos y daba igual la cadena, estaba en todas. También daba igual el país; el atentado fue en un espacio de tiempo que, con los cambios horarios, era prime time en cualquier lugar. Ese día no había Simpsons. Primero uno, luego el otro avión. Primero un incendio; luego un accidente, un avión que se había estrellado contra la torre; después, justo cuando Matías Prats comentaba, el otro avión se lanzaba contra la otra torre. Ya era un atentado. Después una torre cayendo, luego la otra. Me impresionó ver, en las imágenes aéreas, como la columna de humo se imponía sobre el cielo de Nueva York; y la gente lanzándose al vacío. Más tarde, al regresar de la playa, lo volví a ver en todos los informativos, lo escuché en la radio y al día siguiente compré casi todo los periódicos. 

Nadie daba crédito a nada. Menos, tras el avión del Pentágono  y el de Pennsylvania. Nadie imaginó que el país mas poderoso del mundo podía ser golpeado en pleno centro de su corazón. No se imaginó nunca, ni en la Guerra Fría, por eso la Historia cambió un poco. Ese día todo el mundo conoció quien era Osama Bin Laden, Al Qaeda, y todo lo que había en Afganistán. También, aquella tarde todo el mundo tuvo miedo, y muchos se sintieron un poco más vulnerables. 

Fue entonces cuando conocimos mejor a un nuevo enemigo invisible; luego vino la guerra, las cruzadas contra el terrorismo de Bush, Guantánamo, el Eje del Mal, y otra guerra, la de Irak.  Ayer se cumplieron 8 años del atentado y supongo… que aprendimos que nadie está a salvo de nada. 





En guerra con las palabras

11 09 2009

F.J. SÁNCHEZ JAÉN

Arranca un nuevo curso político y promete enfrentamientos, como en la legislatura anterior, entre presidente del gobierno y líder de la oposición. La palabra más usada, como el anterior, será crisis. Sin embargo, guerra y Afganistán parecen estar peleadas porque por lo visto no puede ir juntas. Mejor dicho, provocan guerra entre el PSOE y el PP, a pesar de que ninguno está combatiendo en Herat, al menos que sepamos. Las tropas españolas si están allí.  Eso es lo único que debería de importar. 

No sé, pero nadie a habla claro.  El gobierno no quiere  casar Afganistán y guerra, parece que tiene miedo; y la oposición lo único que sabe decir es que en Afganistán las tropas están en guerra.  No sé a quien creer. El caso es que la misión es diferente a la de Irak, ya que es de pacificación, reconstrucción y está bajo el paraguas de las Naciones Unidas y de la OTAN.  Pero, para reconstruir hay que garantizar la seguridad, y para lo segundo hay que estar allí; y por tanto, los soldados españoles tienen que jugarse el pellejo, como los franceses, los alemanes y, por supuesto, los marines, entre otros.  

No estamos en guerra, vale; pero para el caso estamos en una situación en la que para los talibánes somos el enemigo. No entienden de nacionalidades, sólo de invasores. Eso hay que asumirlo y de inmediato. Gobierno y oposición también.  Así, que hay que empezar a tomar decisiones. Lo primero, saber ¿si la estrategia allí funciona o no? Después cuestiones como: ¿las tropas están cumpliendo su cometido?, ¿está la situación mejor que antes?, ¿hacen falta más tropas?, ¿hay que renovar el compromiso?, o ¿hay que irse?, etc. Preguntas para las que, de momento, no parece haber respuesta.

Por ahora sabemos que hoy el Consejo de Ministros aprobará el envío de más tropas españolas, unos doscientos soldados;  que es posible retirarse de Afganistán en cinco años, tras haber instruido al ejército afgano; que Alemania quiere que dentro de 5 años sus tropas no estén en el país; y por último, que Obama está empeñado en enfangarse en una guerra, que él considera necesaria, que amenaza con convertirse en su Vietnam. Esperemos que los nuestros se decidan y pronto, porque es un gasto que puede salir caro (no sólo en dinero), y ahora más que nunca, que estamos en crisis. 








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.