Hace un rato me subía por las paredes porque me muero de calor, a pesar de la cerveza. Y mi cabeza ya estaba buscando la brisa del mar y el olor a candela, mientras dejaba escapar el humo del cigarro. No lo puedo evitar la costumbre me pide estar en la playa y más en San Juan. No sé qué tienen estas noches, pero son especiales; y eso que no soy supersticioso. Siempre me dijeron que es la noche en la que todos los conjuros son posibles; y creo que eso bastó para que mi imaginación echara a volar.
Celebrar la magia del solsticio de verano y la noche más corta del año tenían su punto (aunque fuera dos días antes); ya no había más clases, así que ya era verano de verdad. Para otros era el día de pedir y desear que todos los problemas se solucionaran. Lo mejor eran las hogueras, cuando las permitían; el cono de papas, y los fuegos artificiales. Con los años comprendí que daba igual que nunca se cumpliera nada de lo que pedía, porque más importante que la verdad era lo que simboliza, esas cosas que no se pueden tocar, como la ilusión. Luego, el 23 se convirtió en una buena excusa para tomarse unas cervezas y llegar a casa a las seis del día siguiente. En realidad, aún lo es. Pero, la verdadera magia son las cuatro o cinco cervezas que te bebes con tus amigos en la playa. Lo mágico es esa brisa que resiste a la llegada del verano y hace que te cruces de brazos.
Pero sobre todo, me encantan las historias del día de San Juan y cada uno tiene una. La primera cita, el primer beso, un deseo, un reencuentro, una plegaria, una celebración; o en mi caso, la primera parranda del verano. Ahora perdió el encanto porque toca estudiar y mucho. Mal asunto desde que vine hace seis años a estudiar Sevilla. Las cosas de estudiar fuera de casa. En días como hoy hecho de menos Las Palmas; y desearía dar cuenta de una buena Tropical en el Paseo de las Canteras.
Dice la tradición que hay lanzar una manzana al mar, un pañuelo junto a la lista de problemas y después bañarse. No sé si alguien lo habrá hecho por mí en Las Canteras. Es poco probable. No pasa nada, el próximo año ya arrojaré a la hoguera los apuntes de mi última asignatura de la carrera.
